sábado, 7 de noviembre de 2015

UN NUEVO MODELO DE FORMACIÓN DOCENTE





Para un nuevo docente Las instituciones y programas de formación docente han sido la mejor “escuela demostrativa” de la escuela transmisiva, autoritaria, burocrática, que desdeña el aprendizaje. Construir una escuela diferente implica, por eso, un compromiso prioritario con la transformación del modelo tradicional de formación docente. Como mínimo, dicho compromiso es uno de coherencia: no es posible continuar pidiendo a los docentes que realicen en sus aulas lo que no ven aplicado en su propia formación. 
Tanto a nivel de contenidos como de enfoques, métodos, valores y actitudes, debe existir coherencia entre lo que los educadores aprenden (y cómo lo aprenden) y lo que se les pide que enseñen (y cómo enseñen) en las aulas. 

  1.  Los docentes como sujetos, no como beneficiarios El diseño de políticas, planes y programas de formación docente requiere la participación activa de los docentes y sus organizaciones, no únicamente como destinatarios sino como sujetos que aportan un saber y una experiencia esenciales para el diagnóstico, la propuesta y la ejecución, y como sujetos que tienen la oportunidad de aprender y avanzar ellos mismos en ese proceso.
  2.  Visión estratégica y estrategia de largo plazo: Formar recursos humanos es inversión y tarea de largo plazo, que exige esfuerzos sistemáticos y sostenidos. Esto implica una visión estratégica que supere la mentalidad cuantitativista (número de cursos, horas, créditos, etc.) y de corto plazo (modernamente encarnada en la cultura del proyecto), dentro de la cual la propia formación docente pase a ser pensada como una estrategia.
  3.  Articular formación inicial y en servicio: Se ha dicho repetidamente que formación inicial y en servicio deben ser vistas como parte de un mismo proceso, superando la tradicional separación (e incluso moderna disyuntiva) entre una y otra.
  4.  Recuperar la práctica como espacio privilegiado de formación y reflexión: La práctica pedagógica es el espacio más importante, permanente y efectivo de formación docente, como lo advierten los propios docentes. Reflexionar sobre lo que se hace, para comprender y aprender de lo que se hace, es la clave del “profesional reflexivo” (Schon, 1992). Reflexionar sobre los propios modos de aprender y enseñar es un elemento clave del “aprender a aprender” y del “aprender a enseñar”. 

LA SITUACIÓN ACTUAL

POLÍTICAS Y REFORMAS EDUCATIVAS EN LOS 90 



Salvar la enorme brecha entre la situación deseada y el punto de partida respecto de la cuestión docente, particularmente en los países en desarrollo, requeriría un esfuerzo titánico, una estrategia sostenida y de largo plazo, medidas urgentes y políticas sistémicas, todo ello en el espíritu de una revisión profunda e integral del modelo escolar y de la situación docente en sentido amplio, y de un viraje radical en los modos de hacer política educativa, tradicionalmente sesgada hacia la inversión en cosas (infraestructura, tecnología, etc.) antes que en personas, las cantidades antes que las calidades, y el corto plazo por sobre el mediano y el largo plazo. No obstante, las políticas y medidas que vienen tomándose en los últimos años de cara al “problema docente”, tanto a nivel global como nacional, están lejos de responder a la complejidad y la urgencia de la situación y, más bien, están contribuyendo a reforzar algunas de las tendencias más negativas hacia la desprofesionalización del magisterio


Las condiciones, la especificidad y la heterogeneidad de los “países en desarrollo”

Las políticas educativas impulsadas en los países en desarrollo han estado históricamente moldeadas por los modelos escolares, las ideas y las políticas impulsadas, en cada momento, en los países desarrollados. La premisa subyacente ha sido la de que lo deseable para los primeros coincide con lo ya implementado en los segundos, en el mismo eje más-menos que los ha diferenciado como más/menos desarrollados, asumiéndose así el problema y la solución como un avance lineal hacia la situación ya lograda o deseada por los que “están más adelante”. Los organismos internacionales han tenido un papel clave como mediadores en dicha transportación de ideas y modelos hacia los países recipientes,  los cuales, a su vez, han tendido a incorporarlos de manera crítica. El tradicional “retraso” en la llegada de esas ideas y modelos se ha reducido notablemente en los últimos años, dado el acelerado avance de las comunicaciones y el papel cada vez más (pro)activo de las agencias internacionales, particularmente los bancos, en la definición y financiamiento de las políticas educativas en los países en desarrollo a nivel mundial. 



TIPS QUE EL MAESTRO DEBE HACER





  1.  Si disfrutan lo que hacen, los niños sentirán esto y será muy probable que disfruten lo  que ellos hacen.
  2. Si eres sensible, es muy factible que los niños lo sean.
  3. Dar a los niños un sentimiento de seguridad y pertenencia, es decir, los niños necesitan sentirse seguros, necesitan saber que la maestra es alguien que se preocupa por ellos, que los escucha,  que los apoya y alienta. 
  4.  Hacer que los niños sientan que su trabajo es respetado. 
  5. Planear actividades que fomenten la independencia y el éxito, es decir, posibilitar el desarrollo  de habilidades y sentimientos de bienestar con respecto a sí mismos.
  6. Demostrar que   comprenden   el   desarrollo   del  niño,  proporcionando actividades y materiales apropiados.
  7. Tratar a cada niño como una persona única. 
  8. Ayudar a  los niños a  manejar los conflictos; en este  sentido, la  maestra  no debe solucionar los problemas, sino que debe presentar al niño las distintas alternativas para  que pueda resolverlos por sí mismos.

La maestra  debe ayudar a  que  los niños hablen sobre el problema, comprendan qué lo provocó, y decidir entre los implicados cuál sería la solución. 
  • Aceptar los sentimientos de los niños.
  •  Guiar el  aprendizaje de los niños; aquí  la  maestra  debe tener claridad  sobre  las capacidades, fortalezas y debilidades de cada  niño en todas las  áreas del  desarrollo,  con el  fin  de ofrecer oportunidades de aprendizaje.
  •  Actuar como  modelos de su  papel, es decir, la maestra  debe ser coherente  entre  lo  que  dice  y hace dentro y fuera del ámbito escolar.
  •  Mostrar respeto a los demás adultos que son importantes para el niño. La forma como los niños sienten acerca de sí mismos está íntimamente relacionada con sus sentimientos hacia  la familia, los amigos y la  comunidad.  Los maestros  que  respeten y se  den  cuenta  de esto,  serán más eficaces en el salón de clase.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Postura Critica sobre el rol del Docente

EL ROL DEL MAESTRO


La personalidad del  individuo es factor importante  para  determinar un estilo  docente.     
Cuando cada  maestro desarrolla su programa y establece relaciones con los niños, ocurre una integración consciente e  inconsciente de todo cuanto 
conoce y sabe, desarrollándose así un estilo personal de enseñanza. 
El conocimiento que el maestro tenga de sí, de los niños y de sus familias, influirá  mucho en el estilo que éste determine para su  práctica  profesional. 
En este  proceso  de búsqueda  se  puede tomar como referencia el modelo 
de los profesores de formación profesional, pero el objetivo no es que lo  repita, sino más bien que sea creativo en establecer su propio estilo  teniendo en cuenta  su personalidad  y experiencia. Un buen maestro tiene confianza en sí mismo y asume su responsabilidad con el mayor compromiso, lo  que hace que su trabajo deje resultados significativos en el desarrollo de los niños. Igualmente, un buen muestro debe: 

  •    Sentirse aceptado y querido por los niños, por sus padres y sus colegas.
  •   Disfrutar de la vida y fomentar el sentido del humor en los demás.
  •  Tener confianza en la gente y creer tanto en los niños como en sus padres.
  • Ser eficiente en el ajuste de la enseñanza al nivel del niño pequeño


El maestro tiene que entender que todos los días y de muchas maneras                     (verbal y no verbal) sus valores y actitudes se transmiten al niño. 
La forma como el maestro le habla, lo que le dice y la forma en que se  comporta afecta al niño. 
A continuación, se presenta una lista de “tips” que debe tener en cuenta el maestro en el desarrollo de su actividad pedagógica y en su relación con el niño:  




TIPS QUE EL MAESTRO NO DEBE HACER: 

  •   No tratar insensiblemente a los niños y después esperar que se conviertan en adultos seguros y confiables.
  •  No  mandar a  un niño  para  allá  y para  acá, y después esperar que  desarrolle  un sentido de competencia al resolver problemas y enfrentarse a retos.
  •  No criticar demasiado a los niños y luego  esperar que tengan una imagen sólida de sí mismos. 
  • No deben dominar el programa, para así generar un ambiente de confianza, seguridad y  respeto mutuo.
  • No  deben ejercer continuamente  la  autoridad y hacer que  los niños se  sientan  impotentes. 
  • No  deben fomentar la competencia que opone un niño a otro, y que limita el aprendizaje  y desarrollo. 
  •  No deben presionar al niño y expresar continuamente  decepción
  • No deben humillar a los niños con comentarios sarcásticos o negativos.
  • No deben hablar de los niños enfrente de  ellos, o reírse de sus esfuerzos.