jueves, 5 de noviembre de 2015

Postura Critica sobre el rol del Docente

EL ROL DEL MAESTRO


La personalidad del  individuo es factor importante  para  determinar un estilo  docente.     
Cuando cada  maestro desarrolla su programa y establece relaciones con los niños, ocurre una integración consciente e  inconsciente de todo cuanto 
conoce y sabe, desarrollándose así un estilo personal de enseñanza. 
El conocimiento que el maestro tenga de sí, de los niños y de sus familias, influirá  mucho en el estilo que éste determine para su  práctica  profesional. 
En este  proceso  de búsqueda  se  puede tomar como referencia el modelo 
de los profesores de formación profesional, pero el objetivo no es que lo  repita, sino más bien que sea creativo en establecer su propio estilo  teniendo en cuenta  su personalidad  y experiencia. Un buen maestro tiene confianza en sí mismo y asume su responsabilidad con el mayor compromiso, lo  que hace que su trabajo deje resultados significativos en el desarrollo de los niños. Igualmente, un buen muestro debe: 

  •    Sentirse aceptado y querido por los niños, por sus padres y sus colegas.
  •   Disfrutar de la vida y fomentar el sentido del humor en los demás.
  •  Tener confianza en la gente y creer tanto en los niños como en sus padres.
  • Ser eficiente en el ajuste de la enseñanza al nivel del niño pequeño


El maestro tiene que entender que todos los días y de muchas maneras                     (verbal y no verbal) sus valores y actitudes se transmiten al niño. 
La forma como el maestro le habla, lo que le dice y la forma en que se  comporta afecta al niño. 
A continuación, se presenta una lista de “tips” que debe tener en cuenta el maestro en el desarrollo de su actividad pedagógica y en su relación con el niño:  




TIPS QUE EL MAESTRO NO DEBE HACER: 

  •   No tratar insensiblemente a los niños y después esperar que se conviertan en adultos seguros y confiables.
  •  No  mandar a  un niño  para  allá  y para  acá, y después esperar que  desarrolle  un sentido de competencia al resolver problemas y enfrentarse a retos.
  •  No criticar demasiado a los niños y luego  esperar que tengan una imagen sólida de sí mismos. 
  • No deben dominar el programa, para así generar un ambiente de confianza, seguridad y  respeto mutuo.
  • No  deben ejercer continuamente  la  autoridad y hacer que  los niños se  sientan  impotentes. 
  • No  deben fomentar la competencia que opone un niño a otro, y que limita el aprendizaje  y desarrollo. 
  •  No deben presionar al niño y expresar continuamente  decepción
  • No deben humillar a los niños con comentarios sarcásticos o negativos.
  • No deben hablar de los niños enfrente de  ellos, o reírse de sus esfuerzos.  


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